
Generación Z protesta en Hermosillo exigiendo justicia
Las calles de Hermosillo se convirtieron este 15 de noviembre en escenario de una de las manifestaciones más diversas y multitudinarias impulsadas por la Generación Z, pero acompañada por personas de todas las edades, quienes exigieron al Gobierno mejores condiciones de seguridad, acceso a medicamentos, justicia para víctimas de violencia y un uso responsable de los recursos públicos.
Con pancartas que iban desde mensajes ciudadanos hasta referencias culturales como banderas de One Piece, el contingente partió desde la Plaza Emiliana de Zubeldía rumbo al Palacio de Gobierno. Durante el trayecto, los manifestantes corearon consignas como “¡Más seguridad, medicinas, libertad!” y “¡El pueblo unido, jamás será vencido!”, en un ambiente de indignación y unidad.
Aunque el motivo inicial de la marcha fue exigir justicia por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, diversas causas se sumaron rápidamente: falta de medicamentos, incremento de impuestos, inseguridad, abusos de autoridad, abandono institucional y corrupción. Lo que comenzó como un movimiento juvenil se transformó en una movilización ciudadana que atrajo a familias, adultos mayores y personas que, por primera vez, decidieron levantar la voz.
Una marcha apartidista: “Aquí no venimos por partidos”
Frente al Palacio de Gobierno, los discursos se tornaron más intensos. Uno de los jóvenes expresó que el movimiento no pertenece a ningún partido político y rechazó cualquier intento de capitalizar la protesta. “No somos de ningún partido. Si vienes a buscar raja política, aquí no es”, declaró, mientras el resto del contingente respondía con aplausos.
Lamentó también que, aunque el descontento social es grande, no todos se animan a manifestarse por miedo o desconfianza. “¡No somos todos los que estamos! Mucha gente quiere protestar y no lo hace porque tiene miedo”, dijo, provocando una respuesta unánime del grupo.
Voces de mujeres: “Somos un pueblo abandonado”
Entre los testimonios destacó el de Bárbara, quien habló sobre el abandono institucional que perciben miles de ciudadanos. Señaló que la protesta no responde a etiquetas políticas: “No somos chairos ni fifís, somos mexicanos”. Además, exigió servicios básicos dignos, medicamentos en hospitales y el fin de la corrupción.
“Queremos libertad de expresión, queremos justicia. No queremos que nuestros impuestos terminen en collares o casas de lujo”, afirmó.
“Marcho por mi familia”: el clamor por un México sin miedo
Otra participante, Nidia, compartió entre lágrimas el motivo que la llevó a marchar. Vestida de blanco y con un cartel de un familiar desaparecido, aseguró que teme por su seguridad y la de sus hijas. “Estoy harta de tener miedo. Marcho por mi primo, marcho por mis hijas. Quiero un México como el de antes”, expresó. El asesinato de Carlos Manzo, dijo, fue la gota que derramó el vaso.
Justicia para Waldo’s
El caso del incendio en la tienda Waldo’s también estuvo presente en los reclamos. Un joven manifestó que, ante la tragedia, la gente se siente abandonada. “No es contra un gobierno en particular; es contra la indiferencia”, señaló, pidiendo justicia para las víctimas y recordando que quienes marchan desean un futuro digno: “También me quiero jubilar”.
Al cierre, los manifestantes reiteraron un mensaje directo: el pueblo apoyará a las autoridades si estas escuchan y responden.
“Presidenta, el pueblo te respalda si nos tomas en cuenta”, concluyó uno de los participantes.
La protesta, marcada por su tono pacífico, su diversidad generacional y la franqueza de sus voces, dejó claro que Hermosillo se sumó al clamor nacional por un México más justo, seguro y humano.
Con información de: El Imparcial.



