
Robo hormiga en Navojoa adopta nueva modalidad: usan a menores para distraer a comerciantes
En Navojoa, el llamado “robo hormiga” ha tomado una preocupante dirección. Aunque la incidencia de este delito ha disminuido en los últimos años, aún persiste y evoluciona con nuevas estrategias. En esta ocasión, los infractores han comenzado a utilizar a menores de edad, entre 4 y 6 años, como parte de sus métodos para distraer a los comerciantes y sustraer mercancía sin levantar sospechas.
En el Mercado Municipal “Manuel Ávila Camacho”, este fenómeno ha sido detectado por locatarios que aseguran haber sido víctimas de esta modalidad. Jesús Alberto Nuño, comerciante afectado, relató que una mujer acompañada de un niño pequeño fingió interés por una mochila, se la colocó al menor y, aprovechando la distracción generada por otros clientes, salió del establecimiento sin pagar. “Ya fui víctima, llegó una madre con un niño de cuatro años preguntando por una mochila. La miró, se la puso a su hijo y se fue. Después nos dimos cuenta que fue un robo”, explicó.
El comerciante señaló que este no es un caso aislado, pues otros negocios del mercado han reportado incidentes similares. Anteriormente, el robo hormiga era cometido por dos personas adultas: una distraía y la otra robaba; sin embargo, ahora se recurre a los niños como parte de la maniobra. “Uno no desconfía de los niños, y ahí es donde aprovechan”, comentó.
A pesar de que las cámaras de videovigilancia han ayudado a reducir los incidentes y a identificar a las personas involucradas, los locatarios temen que esta práctica pueda incrementarse con la llegada de las ventas de fin de año. Por ello, hacen un llamado a los comerciantes a mantenerse alerta y reforzar sus medidas de seguridad.
Jesús Alberto Nuño también reconoció el apoyo de la Policía Municipal, que ha incrementado los rondines de vigilancia en la zona, lo que ha contribuido a frenar los intentos de robo. No obstante, insistió en la necesidad de mantener la precaución ante esta nueva modalidad.
De acuerdo con los comerciantes, las personas que cometen estos robos suelen ser mujeres jóvenes, de entre 25 y 36 años, que recurren a la participación de sus hijos para pasar inadvertidas. Esta práctica, además de afectar la economía local, pone en evidencia el uso de menores en actos delictivos, un tema que preocupa a las autoridades y a la sociedad en general.



