
Tragedia en el agua: ciclista pierde la vida.
La noche del miércoles se apagó un latido sobre dos ruedas. Entre la oscuridad y el rumor del canal, un hombre, su bicicleta y un destino trágico se encontraron en las aguas de Las Pilas, en Navojoa.
No sabemos su nombre. No sabemos su historia. Solo sabemos que, en un instante, el equilibrio se quebró y el agua lo envolvió. Testigos lo vieron caer; jóvenes y vecinos intentaron alcanzarlo, pero la corriente era fría y profunda, el tiempo, escaso.
Llegaron bomberos con luces y esperanza, buscando entre la oscuridad acuática. Lo rescataron, lo subieron a la orilla. Paramédicos de la Cruz Roja lucharon contra lo irreversible, compresiones sobre un pecho silencioso. La noche no devolvió el aliento.
Ahora queda el cordón amarillo, los uniformes graves, los peritos tomando notas bajo la luna. Un hombre sin nombre, esperando que alguien reclame su historia.
Este canal, que quizá había visto pasar su bicicleta otras veces, se llevó su último viaje. Una tragedia que nos recuerda lo frágil que es el camino, lo rápido que se apaga una vida, y lo vital que es proteger nuestros espacios públicos y a quienes los transitan, de día y de noche.
Que su partida silenciosa nos hable de cuidado, de precaución, de iluminar los senderos oscuros y de no dar por seguro ni un solo metro del camino.
Con información de: Tribuna del Yaqui.



