Navojoa: 12 muertes en un enero trágico

Navojoa no solo ha cambiado de año. Ha cruzado un umbral de dolor. En apenas 31 días, doce nombres se han borrado del futuro, doce historias interrumpidas bajo el mismo cielo de enero. Dos de ellas, en una misma noche fría, sobre dos ruedas y junto al agua.

El mapa del riesgo se está dibujando con cruces rojas: la carretera a Huatabampo, donde un ciclista cayó para siempre cerca de un motel que sigue alumbrando su letrero indiferente. Y luego, el canal. Siempre el canal. Un adulto mayor, el agua fría, 300 metros de corriente arrastrando una vida hasta que los bomberos la recuperaron, ya sin latido.

Cinco de esos doce sueños rotos tienen un mismo escenario: los canales de riego, esas venas de agua que dan vida a los campos y que, en la oscuridad, se han convertido en trampas mortales para peatones y ciclistas. No son accidentes aislados. Son un patrón, una emergencia silenciosa que se esconde tras la normalidad de cada día.

La estadística duele, pero detrás de cada número hay un rostro, una familia esperando, una bicicleta quieta, un café que ya no se tomará. Navojoa está llorando en silencio mientras las ambulancias siguen sonando.

Este no es un problema solo de autoridades. Es un recordatorio colectivo: la iluminación que falta, el paso que no se miró, el canal sin barrera, la prisa que pudo esperar. La prevención no es un folleto; es una decisión que se toma en cada esquina, en cada camino oscuro, en cada elección al montar una bicicleta.

Que estas doce muertes no sean solo la noticia de un enero negro. Que sean el aldabonazo que nos haga construir, entre todos, un 2026 donde la vida pese más que el descuido.


Con información de: meganoticias.mx