FGJE Sonora apoya búsqueda de mineros desaparecidos en Sinaloa.

Más allá de los límites estatales, la angustia no conoce fronteras. Diez mineros, siete de ellos sonorenses, llevan desaparecidos desde el 23 de enero tras ser privados de la libertad en Concordia, Sinaloa. Hoy, las fiscalías de ambos estados unen esfuerzos en una carrera contra el tiempo donde lo que está en juego no son solo nombres en un reporte, sino hijos, padres, colegas, vecinos.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora, encabezada por Gustavo Salas, ha tendido la mano a sus homólogos sinaloenses. No es solo un gesto institucional: es el reflejo de una urgencia compartida. En Hermosillo ya se había recibido la denuncia de familiares de uno de los afectados, la cual fue canalizada formalmente a Sinaloa, donde la Fiscalía local abrió una carpeta de investigación por “desaparición cometida por particulares” apenas un día después de los hechos.

Mientras las autoridades realizan cateos autorizados y despliegan protocolos de búsqueda coordinada con instancias federales, lo que queda claro es que la tierra no divide el dolor. Siete rostros sonorenses esperan ser encontrados; siete familias en Sonora contienen la respiración cada vez que suena el teléfono.

En medio de la incertidumbre, hay un mensaje claro: la colaboración interinstitucional puede ser el faro que guíe este operativo. No se trata solo de Sinaloa o Sonora, se trata de México unido en la búsqueda de quienes salieron a trabajar y no volvieron.

Que esta unión de fuerzas sea el primer paso hacia el reencuentro. Porque cada minuto cuenta, y cada minero merece volver a casa.


Con información de: El Imparcial.